La edad del Ama no importa.
Ama Ginárquica, mi Señora y Dueña absoluta,
Este indigno y patético sumiso se arrodilla ante Usted con la frente pegada al suelo, temblando de devoción. Quiero agradecerle de todo corazón el inmenso honor de poder servirla.
Creo profundamente en la superioridad de las Mujeres. Usted es la encarnación viva de esa superioridad: una Diosa madura, poderosa, elegante y terriblemente sensual. Adoro su cuerpo divino, Ama. Esos pechos majestuosos, esas caderas anchas y esa forma tan perfecta que solo una Mujer madura y dominante puede tener… me vuelven loco de deseo y humillación al mismo tiempo.
Llevo exactamente un mes en castidad, tal como Usted me ordenó. Mi pene está encerrado, sufriendo, goteando y completamente inútil sin su permiso. Y así quiero que siga: negado, frustrado y desesperado para su placer.
Ama, soy suyo por completo. Puede pedirme lo que desee. Puede humillarme, degradarme, escupirme, abofetearme o castigarme de la forma más cruel que le apetezca. Este esclavo merece cualquier castigo si no logra complacerla.
Estoy aquí para servirla sexualmente como mejor le plazca: con mi boca, mi lengua, mis manos o cualquier parte de mi cuerpo que Usted decida usar. Mi único propósito es adorar, lamer y complacer cada centímetro de ese glorioso cuerpo maduro que tanto venero. Haré todo lo que Usted ordene, sin importar lo degradante o doloroso que sea.
Este indigno y patético sumiso se arrodilla ante Usted con la frente pegada al suelo, temblando de devoción. Quiero agradecerle de todo corazón el inmenso honor de poder servirla.
Creo profundamente en la superioridad de las Mujeres. Usted es la encarnación viva de esa superioridad: una Diosa madura, poderosa, elegante y terriblemente sensual. Adoro su cuerpo divino, Ama. Esos pechos majestuosos, esas caderas anchas y esa forma tan perfecta que solo una Mujer madura y dominante puede tener… me vuelven loco de deseo y humillación al mismo tiempo.
Llevo exactamente un mes en castidad, tal como Usted me ordenó. Mi pene está encerrado, sufriendo, goteando y completamente inútil sin su permiso. Y así quiero que siga: negado, frustrado y desesperado para su placer.
Ama, soy suyo por completo. Puede pedirme lo que desee. Puede humillarme, degradarme, escupirme, abofetearme o castigarme de la forma más cruel que le apetezca. Este esclavo merece cualquier castigo si no logra complacerla.
Estoy aquí para servirla sexualmente como mejor le plazca: con mi boca, mi lengua, mis manos o cualquier parte de mi cuerpo que Usted decida usar. Mi único propósito es adorar, lamer y complacer cada centímetro de ese glorioso cuerpo maduro que tanto venero. Haré todo lo que Usted ordene, sin importar lo degradante o doloroso que sea.
Soy su esclavo, su juguete, su propiedad.
Úseme. Humílleme. Castígueme.
Estoy completamente a sus pies, Ama Ginárquica.
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