De pajillero a cristalero.
Miradlas. Dos Reinas maduras, riendo a carcajada limpia, sin pedir permiso, sin bajar la mirada y sin complejos. Porque ya está bien de disimular. Porque el tiempo de andar con cuidado se acabó.
"GINARQUÍA PARA TODAS" no es un eslogan bonito, es una declaración de intenciones. Es cansarnos de un mundo diseñado para que nosotras sirvamos, sonriamos por compromiso y callemos cuando nos tocan. Es decir: ahora mandamos nosotras. En la cama, en la casa, en la calle y en la vida.
De pajillero (ese que solo pensaba en él) a cristalero, y lavandero, y cocinero y comedor de esa cosita que tanto gustito nos da, si, el clítoris.
El que ahora se pone las pilas, se ocupa de tener la casa limpia, esta atento a nuestros gustos, a nuestras necesidades, incluso a nuestros caprichos, nos sirve en todo lo que pidamos y se adelanta a hacer lo que queremos sin que se lo tengamos que decir, porque está pendiente de Nosotras, nos escucha, siiii, nos escucha, no como antes.
Ese es el ascenso que exigimos. Que el hombre pase de consumidor egoísta de placer a proveedor consciente de lo que una Mujer realmente merece: atención, esfuerzo, respeto y resultados.
Nosotras ya no suplicamos.
Nosotras reímos.
Fuertes. Juntas. Sin culpa.
Esta foto es para todas las que ya despertaron, para las que están despertando y para las que aún no se atreven.
Para las de 30, 40, 50 y 60.
Para las que tienen arrugas de tanto reír y de tanto llorar.
Para las que decidieron que su placer, su tiempo y su paz ya no son negociables.
Que tiemblen los pajilleros, porque la Ginarquía no viene… ya está aquí. Y viene riendo.
¿Estás dentro o te quedas mirando desde la puerta?
GINARQUÍA PARA TODAS.
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