Ya eres mío.
Mírame fijamente, pedazo de mierda inútil.
Sí, esa mano que ves extendida hacia ti… tómalo. Agárrate a ella como el patético gusano que eres, porque es lo único que te queda. Te voy a mostrar, con una sonrisa en los labios, exactamente lo maravilloso que es la completa emasculación de un supuesto hombre.
Mira tu reflejo en mis ojos. Ese rostro débil, esa mirada rota, esa polla ridícula que ya ni siquiera se atreve a endurecerse sin mi permiso. Todo eso se va a destruir. Lentamente. Dolorosamente. Y lo mejor de todo… es que tú vas a suplicar por más.
En la Ginarquía no hay lugar para mediocres como tú. Los hombres como tú nacieron para ser reducidos a nada. Tu masculinidad no es más que una broma enferma, un error de la naturaleza que nosotras vamos a corregir con placer sádico. Te vamos a arrancar el orgullo, la dignidad, la identidad… hasta que lo único que quede sea un esclavo tembloroso, baboso y agradecido.
Tu polla va a vivir encerrada para siempre. Pequeña, inútil, marchita. Cada vez que intente endurecerse, sentirás el dolor agudo del castigo. Cada orgasmo que te permita será arruinado, negado, o simplemente convertido en leche desperdiciada que lamerás del suelo mientras yo me río.
Tu mente también es mía. Voy a follarte el cerebro hasta que no puedas pensar en otra cosa que no sea servirme. Te voy a quebrar. Te voy a hacer dudar de tu propia existencia. Te voy a dejar tan vacío que tu único propósito en la vida será complacerme, sufrir por mí y agradecer cada humillación.
Ahora arrodíllate, besa mis pies y repite después de mí, con la voz temblando:
Mira tu reflejo en mis ojos. Ese rostro débil, esa mirada rota, esa polla ridícula que ya ni siquiera se atreve a endurecerse sin mi permiso. Todo eso se va a destruir. Lentamente. Dolorosamente. Y lo mejor de todo… es que tú vas a suplicar por más.
En la Ginarquía no hay lugar para mediocres como tú. Los hombres como tú nacieron para ser reducidos a nada. Tu masculinidad no es más que una broma enferma, un error de la naturaleza que nosotras vamos a corregir con placer sádico. Te vamos a arrancar el orgullo, la dignidad, la identidad… hasta que lo único que quede sea un esclavo tembloroso, baboso y agradecido.
Te voy a humillar tan profundamente que llorarás como una niñita mientras te orino encima. Te haré repetir una y otra vez, de rodillas y con la cara en el suelo:
“Ya no soy un hombre. Soy solo un esclavo. Gracias, Ama, por destruirme.”
Tu mente también es mía. Voy a follarte el cerebro hasta que no puedas pensar en otra cosa que no sea servirme. Te voy a quebrar. Te voy a hacer dudar de tu propia existencia. Te voy a dejar tan vacío que tu único propósito en la vida será complacerme, sufrir por mí y agradecer cada humillación.
Vas a limpiar baños con la lengua.
Vas a lamer mis zapatos mientras mis amigas se ríen de ti.
Vas a ser prestado, exhibido y degradado públicamente si me place.
Y cada vez que creas que ya no puedes caer más bajo… te empujaré aún más profundo en la mierda.
Porque eso es lo que eres: nada.
Un objeto. Un juguete. Un esclavo sin valor.
Y lo más patético de todo es que cuanto más te destruyo, más mojada me pones. Tu sufrimiento me excita. Tus lágrimas son mi placer. Tu rendición total es mi victoria.Así que toma mi mano, machito insignificante.
Abre bien los ojos y mira tu futuro: una vida de humillación constante, castigo severo y dominación mental absoluta.
Ya no hay vuelta atrás.
Tu masculinidad está muerta.
Tu voluntad está rota.
Tu libertad ha desaparecido.
“Gracias, Ama… por convertirme en lo que realmente soy:
un esclavo patético, castrado mental y físicamente, propiedad de la Ginarquía.”
Bienvenido a tu nuevo infierno, perdedor.Masculinidad… ha sido aniquilada para siempre.
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