La cadena.
Mírame bien, pedazo de mierda.
Estoy sonriendo porque me encanta tenerte agarrado por la cadena como al animal repugnante que eres.
Con una mano controlo tu cuello, tu polla y tus huevos. Con una sola cadena te reduzco a nada.
Esa es la diferencia entre nosotras y vosotros: las Mujeres somos Diosas con poder absoluto, y los hombres solo sois perros que gimen cuando tiramos de la correa.
¿Sientes ya cómo se te encoge todo solo de ver esta foto?
Porque esto es exactamente lo que eres ahora: mi mascota encadenada, mi juguete, mi basura.
Observa la foto con atención, esclavo.
Yo, relajada, guapa y superior, sosteniendo la cadena negra que te tiene preso.
Tú no apareces… porque no eres nadie. Solo existes como el trozo de carne que cuelga del otro extremo.
Mis uñas rojas sujetan tu destino. Mi sonrisa dice que disfruto sabiendo que puedo tirar en cualquier momento y hacerte gritar de dolor en los huevos o de vergüenza en tu mente rota.
Repite ahora mismo 20 veces:
‘Gracias, Ama, por tenerme agarrado como la basura que soy.’
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