Contratos de propiedad Ginárquica. Evolución

 

    En relaciones Gynárquicas profundas y maduras, en las que se hayan formulado CONTRATOS DE PROPIEDAD GINÁRQUICA, se suele evolucionar en la práctica, de:

Contratos iniciales muy detallados: límites duros y suaves, reglas específicas, protocolos, castigos, derechos y deberes, palabras de seguridad o safewords, duración del contrato, revisiones periódicas, etc. Que sirven para establecer confianza y seguridad, cuando todavía no se conocen bien.

A: Contratos intermedios (entrenamiento)
Se van revisando cada 3-6-12 meses. Muchas cláusulas desaparecen porque el sumiso ya las interiorizó, los límites se expanden (o se eliminan si el objetivo es un sumiso sin límites con esa Ama concreta), y el Ama va moldeando al esclavo según su visión.

A: Contratos finales o Contratos de Propiedad:
Cuando la relación ya está muy consolidada y el sumiso está “domesticado” al gusto del Ama, es muy habitual que el contrato se reduzca drásticamente. En muchos casos reales de propiedad total (TPE - Total Power Exchange) a largo plazo, el contrato termina siendo extremadamente simple, como por ejemplo:
“El Ama es absoluta propietaria del cuerpo, la mente y la voluntad del sumiso. El sumiso renuncia a cualquier derecho sobre sí mismo y existe únicamente para servir y complacer a su Ama.”
O incluso más corto:
“El sumiso pertenece por completo a su Ama.”

Realidad vs Fantasía:
Sí ocurre: Hay Amas con esclavos de muchos años que ya no necesitan contratos largos. El contrato se vuelve más simbólico y psicológico que legal. La verdadera “cláusula” es la entrega total.

Muchas Amas experimentadas prefieren menos reglas escritas cuanto más control real tienen. Cuando el sumiso ya piensa y actúa según la voluntad de su Ama de forma casi automática, las listas largas dejan de tener sentido.

Sin embargo, incluso en estos casos extremos, hay Amas que suelen mantener revisiones periódicas (aunque sean informales) y un canal de comunicación real para temas de salud, seguridad o cambios importantes.

    En una relación Ginarquica madura y estable, el contrato tiende a desaparecer como documento extenso y se transforma en una declaración de propiedad absoluta. El último y definitivo contrato suele ser algo muy parecido a:

“El Ama es dueña absoluta del cuerpo y la mente del sumiso"


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